Imagínese cortar verduras en su cocina con un cuchillo de acero inoxidable reluciente. ¿Pero sabe realmente de qué está hecho ese cuchillo?Una realidad preocupante surge cuando se examinan los debates sobre si algunos aceros inoxidables no cumplen con las normas de seguridad alimentaria.
Si bien el acero inoxidable es ampliamente favorecido por su resistencia a la corrosión, no todos los grados son iguales.Estos metales pueden filtrarse en los alimentos, especialmente en los ingredientes ácidos, lo que con el tiempo supone riesgos potenciales para la salud..
La diferencia fundamental radica en la selección de herramientas de cocina hechas de acero inoxidable de grado alimenticio, como 304 o 316.Estas formulaciones se someten a pruebas rigurosas para garantizar la estabilidad y la mínima migración de metalesSus aleaciones cromo-níquel crean una capa de óxido pasiva que resiste la corrosión y mantiene la seguridad durante el contacto con los alimentos.
Los consumidores deben examinar las etiquetas de los productos para determinar las especificaciones de los materiales, ya que el acero inoxidable no alimentario a veces aparece en utensilios baratos o bienes importados.Las agencias reguladoras como la FDA proporcionan directricesEn caso de duda, opte por fabricantes de buena reputación que certifiquen explícitamente sus productos como seguros para los alimentos.
Esta cuestión se extiende más allá de los cuchillos a los utensilios de cocina, los equipos de procesamiento de alimentos e incluso los recipientes de almacenamiento.La seguridad alimentaria comienza con la comprensión de los materiales de su cocina, comenzando con el acero en sus manos..
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